Comunicación institucional de la ciencia_Tarea 1.- Análisis crítico

 A partir de los materiales facilitados elabora un análisis crítico sobre el sistema estatal de comunicación científica (Entre 2 y 3 páginas, cuerpo 12, doble espacio).

Pese a la existente del Libro Blanco y las Guías de valoraciones existentes por parte del Gobierno, Fecyt y otras grandes entidades y empresas de índole científica (como hemos visto en este bloque), dado que hay que realizar un análisis crítico sobre el sistema estatal de comunicación científica, en lo personal, no me voy a ir tan lejos, y me voy a centrar en mis propias vivencias, dado que he estado matriculada en la Universidad del País Vasco desde 1991, cursando diferentes Licenciaturas, Grados y Másteres. Aunque, un breve resumen y aportación sería que, en mi opinión, ciertamente existe una clara desvinculación, diría casi total, de la propia universidad con el mundo real. Y esto es algo que, ha medida que pasaban los años, iba siendo más notorio. Para el siguiente análisis, también he leído y me he nutrido del TFM “La divulgación científica en las Universidades Públicas Españolas” de Miguel Guerrero Caballero.

Esta claro que, la divulgación y comunicación científica es una rama de trabajo de actualidad y futuro, pero esta es difícil, complicada, dentro incluso de los marcos que establece la propia ciencia. Dentro de los objetivos de la misma, debería estar incorporados una serie de ejes, y un error claro y manifiesto dentro del sistema de comunicación, lo tenemos presente en 3 direcciones, tanto en las noticias de actualidad, en redes sociales e incluso, como no, en las universidades:

1.- Pensar que todo científico vale para comunicar.

2.- Fiarse de todo comunicador, pensando que sabe ciencia.

3.- La inmediatez de los momentos, en los que los comunicadores tiran de cualquier cosa; y los científicos, tienen miedo a la crítica y (parece ser) posibles represalias.

Sin duda alguna, siempre defenderé que, los científicos son los mejores profesionales con los que contar cuando ocurre un suceso de actualidad en el que puedan opinar. Pero, en este sentido, en las propias universidades, debería de existir un parámetro o una persona de referencia (o unas cuantas), a las que acudir en dichos momentos, sin que tengan miedo a nada. Pero, ciertamente, y esto hay que incorporarlo en el curriculum académico de todos los grados científicos, la ciencia necesita ser comunicada a la sociedad, y para ello, los científicos (ya desde estudiantes), deben tener habilidades para ello. Obviamente, esto puede ser algo innato al carácter de una persona, pero hay que darles herramientas, materiales, para romper el hielo y que, con conocimiento en mano, puedan divulgar y transmitir su ciencia, sin ningún tipo de miedo y complejos.

Y por supuesto, las universidades deben de tener unos medios afines, más allá de cada revista que puedan tener los diferentes campuses de toda España. Hay que establecer colaboraciones en televisión, prensa y redes sociales, con diferentes agentes de interés, para que los comunicadores aprendan y se enriquezcan de nuestra cultura y experiencias. Por mucho que queramos opinar sobre este tema, un periodista o comunicador nato, siempre va a necesitar contenido. Contenidos que nosotros podemos aportar. De esta manera, los comunicadores podrán ir, siempre mediante rebote del científico, especializándose en diferentes temas científicos.

Una cosa que no se suele decir mucho es que, la divulgación científica es, sin lugar a dudas, vocacional, siendo este uno de los principales motivos por los que los divulgadores científicos presentan y explican sus trabajos investigadores, sin por ello, tener que obtener un beneficio o redito educativo o investigativo. Es decir, la gran mayoría comunica porque les gusta comunicar. Más allá de los propios intereses y exigencias que existen en los doctorados y en las acreditaciones competenciales universitarias del profesorado investigador, un divulgador científico debe, ante todo, querer exponer, mostrar y opinar sobre el mundo científico, sin tener en mente que esto le va a sumar de cara al futuro. Por supuesto, siempre van a existir algunos incentivos, y de hecho, es más que probable que, con los incentivos adecuados, exista una mayor y mejor divulgación científica.

Pero por otro lado, en mi opinión y por lo que yo he visto, no todo el mundo es válido para hacerlo. Mucha gente tiene miedo, a que le vean, a que le oigan, a hacer el ridículo, a que por equivocarse en un dato o palabra, se le venga el mundo encima. Y si esto está en la cabeza de una persona, es difícil que comunique de forma correcta.

Ante todo, no olvidemos ni perdamos el foco en que, para entrar en el mundo de la investigación, si uno elige la vía del doctorado, la vía científica, a no ser que sea becado (o esté dispuesto a ser pluriempleado, por no decir, explotado laboralmente, para poder sobrellevarlo), es inviable hacer “ciencia de verdad” en este país. Es decir, en las propias bases de la ciencia, no se premia la divulgación científica, únicamente pesa la nota. De ahí, muchos reconocidos divulgadores en la actualidad, que no tienen doctorado y/o teniéndolo, se dedican a la divulgación en pleno.

Hoy en día, por supuesto, el panorama ha cambiado mucho con respecto a cuando yo misma comencé en la universidad. Ahora existen programas por doquier, unidades y catedras de cultura, mecanismos (las propias redes sociales), que ayudan a que conozcamos más sobre la ciencia, política, cultura…sobre nuestro planeta en general. Pero, en la actualidad siempre vemos que, la falta de financiación (o los movimientos hacia otros sitios), asi como la falta de motivación del profesorado (centrado hoy en día, totalmente en el curriculum académico), nos llevan a un escenario en el que, cada vez, vemos menos personas senior o grandes profesionales, hablando sobre ciencia.

Por finalizar, en mi experiencia más personal, al hablar cursado varios grados, voy a tratar de dar una opinión más objetiva. En mi última experiencia académica, en el Grado en Geología, con todos los años que estuve, siempre veía en las noticias, en charlas en diferentes zonas de Euskadi, en la radio y demás, a los mismos profesores. Cuando había terremotos, x; cuando se hablaba de cambio climático y Antropoceno, x; si tocaba geotecnia, x. únicamente, cuando algunos de los grupos de los diferentes departamentos, realizaba algún estudio que salía en primera plana de periódicos, salían entonces otros profesores-investigadores. Y claro, uno llega a una clara conclusión: si ese estudio no se hubiese hecho notorio, no es que ellos no hubiesen salido, sino que habían salido por la causa obligada. Por ser la cara visible del proyecto vaya. Mientras que el resto, que también compaginaban sus estudios y clases, con su presencia en otros foros y formatos, eran propensos a desarrollar estas propuestas de la forma más eficaz, sin tener porque llenar planas ni portadas de periódicos (ni siquiera de la universidad). Hoy en día, con el avance de las redes, soy consciente de otra cosa más: cada vez, aparecen más jóvenes en los medios (sobre todo, si revisamos Euskalcampus). Y no creo que sea porque son grandes lideres de dichos proyectos, sino por dos razones: existe un cambio de tendencia, donde los jóvenes van tomando más protagonismo, dado que han crecido con estos nuevos formatos; los que lideran estos proyectos, siguen ocultos, con miedo a perder su prestigio.  

Comentarios

Entradas populares de este blog

Matemáticas de la vida cotidiana. Tarea 3.

Nociones científicas básicas Semana 1

Redes Sociales en la Comunicación Científica Tarea 5